el futuro del contador
Contador digital

El futuro del contador

“No podemos dejar las nuevas herramientas tecnológicas de lado sin alterar nuestra forma de trabajo”. Después de dos horas de análisis, intercambio de opiniones y experiencias, la frase resumió la situación de los contadores en un contexto de transformación digital que cambió y cambiará, en un futuro muy cercano, la profesión tal como está planteada. Y no es algo exclusivo de la Argentina.

En el Reino Unido, por ejemplo, una encuesta realizada en junio de 2018 a 345 contadores independientes, la mayoría de ellos profesionales que trabajan para un estudio contable con menos de diez empleados y gran parte de ellos en una posición senior, mostró que más del 95% de los consultados cree que su tarea tiene una probabilidad o alta probabilidad de cambiar en virtud de la tecnología.

“El contador del futuro. Encuesta sobre la actividad del contador en 2028”, fue el título del estudio que hizo Thomson Reuters, que entre otros resultados mencionó que el 53% de los encuestados está preocupado, en algún caso extremadamente, con la velocidad de los avances tecnológicos y el impacto en la profesión.

La situación actual

La situación, sin embargo, no es diferente en Argentina, al otro lado del Atlántico, donde las preocupaciones van desde si es correcto responder la consulta de un cliente por WhatsApp un fin de semana hasta pensar si el contador será reemplazado por un robot en poco tiempo.

Más de 200 profesionales de Ciencias Económicas en Argentina respondieron una encuesta de Thomson Reuters llamada “El futuro de los #Contadoresdehoy”, y en ella un 81% de los consultados opinó que su rol como contador está cambiando a partir de los avances tecnológicos, tanto que deben adaptarse a este nuevo escenario, salir de su zona de confort e incorporar herramientas para lograr altos niveles de eficiencia, transparencia y automatización. El objetivo, entre otros, no es otro que descubrir nuevas formas de generar valor para sus clientes y sus negocios manteniendo o incrementando la rentabilidad.

Inmediatez para responder consultas, utilizar todas las herramientas tecnológicas posibles y resolver problemas a la distancia con un clic. “No podemos dejar los nuevos métodos de comunicación sin alterar nuestra forma de trabajo. Es una demostración de cómo tenemos que ir caminando en los nuevos rumbos”, coincidió un grupo de contadores durante un desayuno organizado por Thomson Reuters.

Y todo eso más allá de que exista, por ejemplo, un protocolo de trabajo sobre comunicación en un estudio contable o a veces resulte “imposible no perder el foco de la tarea”. Frente a una postura acaso más tradicional que afirma “no puede ser que la tecnología nos mande” aparece, sin embargo, el desafío: “La tecnología tiene que ser nuestra aliada”.

El impacto de la tecnología en la profesión

Para eso, los sistemas basados en la nube (tecnología digital), incluyendo aplicaciones móviles; el uso de datos en tiempo real, data mining y sistemas de análisis más profundos; y una mayor integración entre las aplicaciones que se utilizan a diario aparecen entre los avances que los contadores detectaron como clave para los próximos años. “No es algo que se viene sino algo que ya ocurrió. Si no nos reinventamos como contadores, nuestra profesión va a morir”, coincidieron.

Reinventarse puede significar enfrentar un “choque generacional” entre los más jóvenes y los que llevan ya un tiempo recorrido en la profesión, que, en algunos casos, “se resisten en la práctica” a disponer de las nuevas tecnologías. “Por su cultura hay personas a las que les cuesta ceder que el mundo cambió. No me puedo resistir a que el sol salga todos los días, así que hay que adaptarse”, destacaron. El cambio generacional no solo abarca a los profesionales contables sino a los propios clientes. Recordaron que hasta no hace mucho tiempo respondían consultas de quienes habían leído en el diario el cambio de una normativa. Ahora son los clientes los que, muchas veces, están tanto o más actualizados.

Algunas de esas nuevas herramientas a las que los contadores deben adaptarse, entonces, pueden permitir, por ejemplo, que las tareas de contabilidad y la preparación de impuestos puedan quedar en manos de sistemas automatizados, lo que generará una reducción considerable de tiempo. A eso se suman los avances tecnológicos y de conectividad ya incorporados por los organismos tributarios de gobiernos nacionales, provinciales y locales, aunque todos ellos aún con leyes no tan compatibles, lo que genera complicaciones al profesional. Muchas veces, coincidieron, es muy difícil “enterarse de todos” los cambios impositivos que llevan adelante a lo largo y ancho de Argentina. “Vivimos en un país con leyes muy complejas, que tienen el ánimo de recaudar y no son tan claras”, reconocieron.

En ese contexto, además, “si uno se pone a pensar cómo pasó el tiempo de aquella publicidad del perro sabueso de la AFIP se nota una evolución tecnológica en sus procesos. Tanto que la tendencia es contar a fin de año con Libro Digital”, se mencionó como ejemplo. Sobre ese escenario, los contadores destacaron que igualmente procuran cumplir con los requerimientos de sus clientes en un mercado cada vez más exigente y competitivo que busca la eficiencia. En este panorama, ante la consulta de qué tareas que llevan a cabo actualmente imaginan que estarán automatizadas gracias a la tecnología, los contadores encuestados en Argentina mencionaron tres: Declaraciones de impuestos, en un 73%; recopilación de datos, en un 66%; y contabilidad, en un 59%.

El nuevo escenario del contador

La profesión del contador, entonces, está en evolución con mayor o menor rapidez y hacia una función cada vez más vinculada a dar servicio con conocimiento. “El futuro está en el asesoramiento y la planificación fiscal. Los clientes nos preguntan otras cosas más allá de la declaración jurada de todos los años. Uno termina siendo un asesor. Vamos hacia un trabajo de auditoría”.

En ese lugar, al menos por el momento, opinaron que no parece haber riesgo de que un robot reemplace íntegramente al contador, aunque sí pueda hacerlo, “con una tasa de error cero”, en la carga de datos en la web de un organismo tributario, por ejemplo, o en tareas como la liquidación de sueldos, de IVA, ingresos de comprobantes, facturación, presentación declaraciones juradas, etc. Para eso reconocieron la necesidad de incorporar sistemas de software contable especializados y adquirir una capacitación que deberá renovarse en forma constante.

La asociación entre software y tecnología en la contabilidad son y serán fundamentales en los próximos años. En el Reino Unido, para el 96% de los encuestados será necesario en la próxima década integrar nuevas habilidades y conocimientos. En Argentina, pese a eso, “cuesta pensar a una máquina en el rol de contador como asesor y más allá de una tarea operativa”, expresaron.

Entonces, frente a la pregunta “¿cómo piensan reconvertirse?”, los contadores reiteraron que la función de “consultoría y de planificación” aparece como una opción mientras las herramientas tecnológicas se ocupan de los aspectos que virarán hacia la automatización.

“Queramos o no, tenemos que ir al cambio. Si no nos adaptamos a los nuevo, lo nuevo nos va a dejar afuera. Dentro de dos años ni siquiera vamos a tener papeles sobre los que trabajar y todo estará en la nube”, admitieron.

La nueva realidad, para algunos, exigirá acaso que como consultor acepte responder una pregunta de un cliente preocupado durante la madrugada. “Si es importante para el cliente y para uno, hay que hacerlo. Inclusive los fines de semana”, dijeron.

El desafío es adaptar las herramientas que cambiarán la vida laboral para cumplir con los requisitos cambiantes del mercado y transformarse en el contador del futuro.

Si querés leer la encuesta completa hacé clic aquí

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